¡Hola, hola viajeros!
En este nuevo episodio nos lanzamos nuevamente a la aventura por las montañas de Cundinamarca, recorriendo caminos secundarios, pueblos antiguos y rutas que parecen sacadas de otra época. Esta vez, partimos desde Villeta y comenzamos un viaje que, aunque parecía sencillo, terminó revelándonos lugares que jamás imaginamos.
🌄 A medida que avanzamos, las montañas se abrían frente a nosotros como un libro lleno de historias: viejos rastros ferroviarios, parques arqueológicos únicos, iglesias centenarias, trochas llenas de magia y pequeños museos que sorprenden más de lo que uno esperaría en un rincón escondido de los Andes.
SASAIMA
Entre neblina, subidas empinadas y un clima delicioso, llegamos a Sasaima. Un pueblo de aroma a café, plazas amplias, arte al aire libre y un ambiente donde la vida parece ir más despacio. Visitamos su iglesia principal y la antigua capilla San Antonio de Padua, una joya del siglo XIX que aún conserva su elegancia rústica. Un destino perfecto para quienes aman el clima templado, la naturaleza y los lugares tranquilos.
ALBÁN
El camino nos llevó luego a Albán, con su plaza amplia, casas antiguas y esa energía apacible de los pueblos donde el tiempo no corre, sino camina. Su estación del tren, hoy restaurada y convertida en casa cultural, nos sumergió en recuerdos del pasado ferroviario del país. Entre música, historia y silencio, Albán confirmó que los pueblos pequeños también guardan grandes relatos.
FACATATIVÁ Y EL PARQUE ARQUEOLÓGICO PIEDRAS DEL TUNJO
Después llegamos a Facatativá, una ciudad bulliciosa pero con un secreto imponente: el Parque Arqueológico Piedras del Tunjo.
Este santuario natural, arqueológico y misterioso conserva arte rupestre con más de 12.000 años de antigüedad. Entre rocas gigantes, símbolos ancestrales, relatos de chamanes y teorías sobre observatorios muiscas, el lugar transmite una energía única.
Aquí se mezclan historia, naturaleza y misterio. Y también un recordatorio de cómo el descuido humano borró parte de estas pinturas milenarias. Hoy, gracias a procesos de restauración, el parque comienza a recuperar su dignidad.
BOJACÁ
Seguimos por trochas montañeras hasta llegar a Bojacá, un pueblo solemne y profundamente espiritual, conocido como la Roma chiquita. Su Santuario de Nuestra Señora de la Salud recibe miles de peregrinos cada año. Cada rincón está lleno de fe: imágenes, rosarios, veladoras, promesas. Un lugar donde lo sagrado y lo cotidiano se mezclan sin esfuerzo. Donde quien llega trae consigo una esperanza.
ZIPACÓN
Y entonces, la sorpresa mayúscula: Zipacón.
Un pueblo del que nunca habíamos escuchado nada… y tal vez por eso mismo se volvió tan especial.
Entre neblina viva, arquitectura colonial intacta, calles empedradas, una capilla doctrinera y un ambiente cultural sorprendente, Zipacón se siente como un descubrimiento afortunado. El silencio de montaña, la luz tenue y sus casas antiguas lo convierten en un tesoro que parece detenido en el tiempo.
🎵 EL MUSEO DEL DISCO
Aquí también visitamos el primer Museo del Disco de Latinoamérica, fundado en 1995 por el melómano y periodista Carlos Pinzón.
Un espacio donde la música no solo se ve… se escucha: grabaciones de Caruso, Mozart, Bach, Beethoven, Troilo y José Alfredo Jiménez; discos antiguos donados por personajes como García Márquez y Otto de Greiff; joyas históricas que suenan como si el tiempo nunca hubiera pasado.
Cada vinilo es un viaje, una memoria, una vida.
⛪ LA ERMITA DE LA VIRGEN DEL AMOR HERMOSO
Y como si todo eso fuera poco, el destino nos tenía preparado un final inesperado. Justo cuando caminábamos por el pueblo, abrieron la ermita de la Virgen Madre del Amor Hermoso.
Su historia es tan increíble como mística: un cuadro robado en Monguí, escondido en Zipacón por ladrones, encontrado por una anciana y convertido —casi por accidente— en una devoción local llena de milagros y fe.
Un santuario pequeño, humilde, pero profundamente simbólico.
🌱 LA VIDA VIAJERA
Este episodio nos recordó que la vida viajera es así: un camino lleno de hallazgos que aparecen cuando uno no los busca. Pueblos que cuentan historias, rutas que sorprenden, montañas que guardan secretos y momentos que solo ocurren cuando viajamos sin prisa.
Gracias por acompañarnos hasta el final y por ser parte de este camino.
En el próximo capítulo seguiremos descubriendo rutas secundarias, pueblitos encantadores, cascadas imponentes y un misterio que cambió por completo nuestra forma de ver estos viajes.
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