Este está tomado del texto litúrgico que propone el Misal Romano, con una melodía algo solemne, según sus necesidades. Bendiciones!
CRUZ AMABLE (MSP)
Mim Do Re Sol
Cruz amable y redentora,
Sim Lam Mim
árbol noble, espléndido.
Re Do
Ningún árbol fue tan rico,
Lam (Do) Re Mim
ni en sus frutos ni en su flor. (2)
Sol Re
Canta, oh lengua jubilosa,
Lam Mim
el combate singular
Do Sol
en que el Salvador del mundo,
Lam Re
inmolado en una cruz,
Do Re
con su sangre redentora
Lam Si7 Mim
a los hombres rescató.
Cuando Adán, movido a engaño,
comió el fruto del Edén,
el Creador, compadecido,
desde entonces decretó
que un árbol nos devolviera
lo que un árbol nos quitó.
Quiso, con sus propias armas,
vencer Dios al seductor,
la sabiduría a la astucia
fiero duelo le aceptó,
para hacer surgir la vida
donde la muerte brotó.
Cuando el tiempo hubo llegado,
el Eterno nos envió
a su Hijo desde el cielo,
Dios eterno como Él,
que en el seno de una Virgen
carne humana revistió.
Hecho un niño está llorando,
de un pesebre en la estrechez.
En Belén, la Virgen madre
en pañales lo envolvió.
He allí al Dios potente,
pobre, débil, párvulo.
Cuando el cuerpo del Dios-Hombre
alcanzó su plenitud,
al tormento, libremente,
cual cordero, se entregó,
pues a ello vino al mundo
a morir en una cruz.
Ya se enfrenta a las injurias,
a los golpes y al rencor,
ya la sangre está brotando
de la fuente de salud.
En qué río tan divino
se ha lavado la creación.
Árbol santo, cruz excelsa,
tu dureza ablanda ya,
que tus ramas se dobleguen
al morir el Redentor
y en tu tronco, suavizado,
lo sostengas con piedad.
Feliz puerto preparaste
para el mundo náufrago
y el rescate presentaste
para nuestra redención,
pues la Sangre del Cordero
en tus brazos se ofrendó.
*Conclusión que nunca debe omitirse:
Elevemos jubilosos
a la augusta Trinidad
nuestra gratitud inmensa
por su amor y redención,
al eterno Padre, al Hijo,
y al Espíritu de amor.
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