AUSTRALIANO LLORA AL TOPARSE CON LA POLICIA PERUANA EN VIAJE POR PERU
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En internet existen creadores de contenido que hacen más que entretener: inspiran. Ese es el caso de Aussie Español, un australiano que decidió conquistar América de sur a norte en un vehículo poco convencional: un Tuk Tuk boliviano. Con su inseparable compañero de cuatro patas —un dóberman rescatado en Bolivia— se lanzó a una travesía que comenzó en Argentina y que tiene como destino final Alaska.
Lo curioso es que el Tuk Tuk no es precisamente un vehículo permitido en las carreteras principales de varios países. Y eso es exactamente lo que ocurrió en Perú: la policía lo detuvo a las afueras de Lima después de haber sorteado decenas de controles en el camino.
El día más largo rumbo a Lima
“Hoy es el día más grande en kilómetros”, narraba Aussie Español mientras amanecía en las llanuras de la costa peruana. La meta era clara: recorrer 360 kilómetros hasta Lima, donde lo esperaban dos meses de estadía, modificaciones para el Tuk Tuk y, lo más importante, la visita de su familia.
Su mamá ya había estado con él en Buenos Aires, pero ahora era el turno de su padre y su hermana. Incluso el perro, Paddy, iba a conocer por primera vez a estos miembros de la familia. La emoción era palpable.
Vida en la ruta: entre pacai, pan con queso y helados OVNI
El viaje no es solo motor y carretera, también es cultura y gastronomía popular. En Ica, Aussie Español probó el pacai, una fruta local que le vendieron en la ruta, y más tarde desayunó pan con queso en un paradero de mototaxistas. Allí se mezclaban los sabores sencillos de papa, huevo y pollo con la hospitalidad de familias que, entre madres e hijas, gestionaban pequeños negocios.
“Siempre es importante apoyar a los emprendimientos familiares”, comentaba, entre risas y quejas sobre la papa frita fría en su pan.
Más adelante, en Chilca, lo sorprendieron las heladerías artesanales, todas con la misma mascota: un OVNI dibujado. La localidad tiene fama de ser un lugar de avistamientos y hasta su identidad visual gira en torno a esa mística.
Los problemas con la policía
La jornada avanzaba con buen humor hasta que apareció el primer obstáculo serio: un control policial lo detuvo recordándole que su vehículo estaba prohibido en la Panamericana. Según el oficial, por eso nunca pagaba peajes: los Tuk Tuk simplemente no están autorizados en esa vía.
Aun así, el policía fue cordial y le indicó un camino alternativo. Pero esa “ruta segura” resultó ser un carril en dirección contraria. Poco después, otro control volvió a detenerlo. El desconcierto fue total: la “vieja Panamericana” resultó no ser tan vieja, y la confusión de normas lo dejó atrapado en un laberinto legal y vial.
“Estamos yendo en sentido contrario por la entrada de la autopista. La jodimos, pero mal”, admitió Aussie Español, resignado.
Una aventura que conecta culturas
Este episodio no es solo la anécdota de un viajero lidiando con policías en Perú. Es parte de un proyecto mayor: mostrar América Latina a través de los ojos de un australiano que habla español, viaja en un vehículo poco común y comparte cada paso con millones de espectadores.
En sus propias palabras: “Es cansador estar siempre alerta, pero cada encuentro, cada plato de comida y cada kilómetro recorrido hacen que valga la pena”.
Y aunque el Tuk Tuk esté prohibido en la Panamericana, la aventura de Aussie Español sigue avanzando, recordándonos que la vida —como la carretera— siempre tiene desvíos, y lo importante es disfrutarlos.
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