Descubre la historia más impactante y desconocida de Metallica: el concierto que la banda se negó a tocar durante 27 años consecutivos en Donington Park. Esta es la verdad detrás del Monsters of Rock Festival de 1988, donde ocurrió una tragedia que cambió para siempre la carrera de James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Jason Newsted. Una historia real de muerte, culpa y redención que pocos conocen en la historia del heavy metal.
El 20 de agosto de 1988, Metallica se presentó como teloneros de Iron Maiden en el prestigioso Monsters of Rock Festival en Donington Park, Inglaterra. Más de 107,000 fanáticos del metal se congregaron para presenciar lo que prometía ser el mejor cartel de thrash metal jamás reunido en suelo británico. Sin embargo, lo que debería haber sido un triunfo se convirtió en una tragedia que perseguiría a la banda durante casi tres décadas.
Durante la presentación de Metallica, las condiciones en Donington Park se deterioraron dramáticamente. El campo convertido en lodazal por las lluvias previas, combinado con una multitud densa y agitada, creó una situación peligrosa que los organizadores no pudieron controlar. La energía del thrash metal de Metallica, normalmente celebratoria, se transformó en algo siniestro cuando la multitud perdió completamente el control.
James Hetfield, desde el escenario, fue el primero en notar que algo estaba terriblemente mal. Las personas en las primeras filas estaban siendo aplastadas contra las barreras de seguridad con fuerza brutal. Lars Ulrich, con vista panorámica desde la batería, podía ver ondas de movimiento humano que se extendían como un océano violento en tormenta. Kirk Hammett presenció escenas que lo horrorizaron: personas levantadas del suelo por la presión de la multitud, gritando de terror genuino.
Durante la interpretación de Creeping Death, con su coro participativo de "Die, Die, Die", ocurrieron las primeras muertes confirmadas. Dos jóvenes fanáticos, Landon Siggers de 19 años y Conor Loughran de 18 años, fueron aplastados hasta la muerte en el pit. Sus muertes no fueron inmediatamente evidentes para la banda, pero cuando fueron informados después del show, la noticia los golpeó devastadoramente.
La tragedia de Donington marcó un antes y después en la historia de Metallica. James Hetfield desarrolló una sensación de responsabilidad personal por las muertes, aunque racionalmente sabía que no era culpa de la banda. Lars Ulrich experimentó insomnio y pesadillas recurrentes sobre la multitud fuera de control. Kirk Hammett desarrolló fobia a las multitudes grandes y ataques de ansiedad antes de conciertos en festivales.
La investigación oficial reveló fallas organizacionales graves: capacidad excedida significativamente, medidas de seguridad inadecuadas, y falta de consideración por las condiciones del terreno después de las lluvias. Sin embargo, para Metallica, estas explicaciones técnicas no aliviaban el dolor emocional de haber estado en el escenario cuando ocurrieron las muertes.
En respuesta a la tragedia, Metallica desarrolló una aversión profunda a los festivales grandes, especialmente aquellos con configuraciones similares a Donington. Durante décadas, la banda declinó consistentemente invitaciones para regresar a Donington Park, creando una de las leyendas urbanas más persistentes del mundo del metal. Los fanáticos especulaban sobre las razones, creando teorías que iban desde supersticiones hasta conflictos legales.
La negativa de Metallica a regresar a Donington se extendió por 27 años, convirtiéndose en un símbolo del trauma no resuelto que la banda llevaba. Cada invitación para regresar al venue era rechazada, ya que los miembros simplemente no podían enfrentar emocionalmente la idea de tocar en el lugar donde habían muerto fanáticos durante su presentación.
La tragedia influyó profundamente en la evolución musical de Metallica. El álbum Metallica de 1991 (The Black Album) reflejaba una nueva consciencia sobre el poder de su música y responsabilidad hacia sus fanáticos. Las canciones eran más accesibles y menos agresivas, interpretado por algunos como respuesta directa a los eventos de Donington.
Durante los años 90 y 2000, los rumores sobre un posible regreso a Donington circulaban constantemente en la comunidad del metal. Los organizadores de festivales ofrecían términos cada vez más favorables y medidas de seguridad más estrictas, pero Metallica mantenía su posición. El venue había sido renovado y modernizado con nuevas medidas de seguridad, pero las asociaciones emocionales seguían siendo demasiado fuertes.
Kirk Hammett desarrolló una práctica personal de momento de silencio antes de cada concierto, dedicando un pensamiento a todos los fanáticos que habían perdido sus vidas en eventos musicales. James Hetfield visitó las tumbas de las víctimas en múltiples ocasiones, buscando cierre que nunca parecía llegar completamente.
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