Imágenes del paso de Nuestra Señora de las Angustias por la calle Santa Rosa camino de la carrera oficial jerezana en la tarde del Domingo de Ramos, 13 de abril de 2025.
Tras la reconquista de la urbe por Alfonso X el sabio, a espaldas del llamado Baluarte de la Madera, que existía al final de la Corredera, había un humilladero o lugar devoto, en estado semiderruido, ante el que se detenían y descubrían los paseantes, para encomendarse a una imagen de la Virgen, famosa como Nuestra Señora de los Siete Cuchillos. La devoción fue en incremento y, pasado algún tiempo, aquel ruinoso humilladero pudo transformarse en una ermita de reducidas proporciones, en la que empezaron a congregarse, formando hermandad, un grupo de católicos jerezanos, que presentaron sus reglas al prelado de la Diócesis, obligándose por ellas a festejar anualmente la celebración de Nuestra Señora de los 7 Cuchillos, a rezar a diario el santo rosario ante su imagen titular, y a sacarla en procesión, en la tarde del Domingo de Ramos. Así, puesto que, la primitiva Cofradía se denominó de «Los 7 Cuchillos» y la podemos estimar originaria del siglo XVI: por diferentes informaciones del historiador Mesa Xinete, que la menciona, y que existía en el año 1558. Ya en 1634 se la nombra como Fraternidad y Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias.
Debido a la revolución de 1868, la Fraternidad con su conjunto escultórico debió trasladarse a la iglesia de la Santísima Trinidad y suprimida la comunidad de Trinitarios se ven obligados a trasladarse a la Parroquia de San Miguel. La capilla de las Angustias pasa a ser Círculo Republicano y posteriormente templo luterano. A finales del siglo XIX la hermandad venida a menos intenta reorganizarse (1896) pero no lo consigue.
Tras diversas vicisitudes, recuperan la posesión de la capilla tras abandonarla las monjas agustinas que se marchan al Puerto de Santa María y se reorganiza, definitivamente en 1922 y su primera salida sería el Domingo de Ramos de 1923 presentando en mayo de ese años sus reglas. El 16 de marzo de 1925 son aprobados los estatutos de reorganización.
La imagen titular primitiva era más bien pequeña, de barro cocido, estando Cristo depositado a los pies de su Madre. Con el paso del tiempo, fue recibiendo amputaciones y añadidos. Sabemos que en Abril de 1925 el rostro de la Virgen, que era de barro cocido, fue alterado por uno de talla por intervención del artista Alfonso Gabino. En 1942, Ramón Chaveli acometerá una importante transformación de la obra y además se le encarga la realización de una nueva imagen del Señor que van en el regazo de la Virgen (la antigua del siglo XVII la conserva la hermandad). En el contrato que se firma el 30 de junio de 1942 se le solicita al Sr. Chaveli el arreglo de la Virgen 'consistente en hacerle un cuerpo nuevo de mayor tamaño y retoque y ampliación de la cara sin la más mínima variación de su expresión'. En cuanto a la talla del Señor, Chaveli realiza un Cristo de tamaño algo inferior al natural, sereno, bien trabajado anatómicamente, sin rigidez post mortem, con la cabeza inclinada suavemente sobre su lado derecho, desprovista de los usuales aditamentos de la Pasión.
El conjunto escultórico procesiona sobre un paso neobarroco que fue tallado en madera por D. Manuel Guzmán Bejarano (Sevilla, 1969-70).
El dorado del paso lo inició Manuel Guzmán Bejarano, acabándolo Manuel Daza, en 1982.
La Hermandad de las Angustias ha sido siempre el tradicional contrapunto silente al discurrir jubiloso del Domingo de Ramos. Su cortejo de nazarenos negros es de rigurosa penitencia, y como único acompañamiento musical se pueden escuchar las voces blancas de la Escolanía del Colegio Oratorio Festivo de Jerez entonando cánticos en latín.
El paso calza 28 costaleros y resulta interesante destacar que las Angustias fue la primera hermandad en contar con cuadrilla de hermanos costaleros propia en los años setenta del pasado siglo.
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