“Mis manos vacías… y Dios como testigo” es una canción sobre pobreza, empatía y fe cuando apenas queda para comer. El protagonista carga el último billete como quien guarda un “mañana” para no caer al abismo, hasta que ve a un hombre temblando en la banqueta con la mano abierta. La mente grita que no se puede, pero el corazón responde que dar también salva, y que hay una pobreza más dura que la mesa vacía: perder la humanidad.
Con alma Outlaw Country, esta historia convierte un acto pequeño en una decisión grande: entregar lo que te falta y seguir de pie. Es Outlaw Country de calle y conciencia, donde el valor no se mide por lo que guardas, sino por lo que entregas. Outlaw Country que recuerda a una madre haciendo pan con silencio y fuerza callada, y entiende que Dios no siempre manda dinero; a veces manda compasión para volvernos enteros.
Quédate hasta el puente: una oración para que la necesidad no endurezca el corazón y para que la pobreza no mate la compasión. En el coro final, la fe en lo pequeño sostiene y abre un techo por dentro. Si este Outlaw Country te tocó, compártelo con quien necesita creer que aún con manos vacías se puede ganar la vida al ceder.
Dale like, comenta qué línea te llegó más y suscríbete para más Outlaw Country con letras reales y mensaje.
#músicacountry #outlawcountry #countrygospel #countryhits #countryforajido #newmusic #countryforajidomúsica #countryrock #músicafolklórica #outlawcountry
Lírica:
Crecí escuchando gritos detrás de la puerta,
platos en el suelo, la paz siempre muerta.
Aprendí a hacerme duro pa’ no sentir nada,
y a pedir perdón… por existir en casa.
Yo juré mil veces “yo no seré igual”,
pero el miedo se hereda como un mal.
Y un día me vi con la rabia en la mano,
parecido a lo mismo… que yo tanto odiaba.
Entonces miré a mi hijo dormido en la cama,
tan puro, tan pequeño, sin culpa en la mirada.
Y se me partió el alma como vidrio al caer:
si no cambio hoy… él va a aprender a temer.
Mi hijo no va a heredar mi infierno,
el golpe termina conmigo, lo juro.
Dios, rompe la cadena en mi sangre,
hazme hombre nuevo aunque duela cambiarme.
Si yo cargué violencia, él cargará amor,
no voy a repetir… lo que me rompió.
Hay heridas viejas que se disfrazan de “carácter”,
hay hombres que no lloran y por eso se parten.
Yo no quiero ser muro, quiero ser abrazo,
quiero enseñar respeto… con mis propios pasos.
No es fácil soltar lo que te crió la noche,
pero más difícil es mirar a tu hijo y fallarle.
Yo no pido una vida sin problemas ni cruz,
pido un corazón firme… y tu luz.
Y si la rabia vuelve a tocar la puerta,
que me encuentre orando, con el alma despierta.
Porque un segundo de furia puede quemar un hogar,
y yo quiero un hogar… donde se pueda respirar.
Mi hijo no va a heredar mi infierno,
el golpe termina conmigo, lo juro.
Dios, rompe la cadena en mi sangre,
hazme hombre nuevo aunque duela cambiarme.
Si yo cargué violencia, él cargará amor,
no voy a repetir… lo que me rompió.
Dios, cuando me falte paciencia, quédate aquí,
pon tu mano en mi pecho, detén lo peor de mí.
Enséñame a hablar sin herir, a corregir sin destruir,
a ser ejemplo en silencio… y no miedo en el vivir.
Que mi casa sea refugio, no campo de guerra, Señor,
que mi hijo conozca paz… y no mi dolor.
Mi hijo no va a heredar mi infierno,
el golpe termina conmigo, lo juro.
Dios, rompe la cadena en mi sangre,
hazme hombre nuevo… y hazlo profundo.
Si yo cargué violencia, él cargará amor,
hoy empiezo de verdad… con Dios.
Информация по комментариям в разработке