Letra:
La ciudad se puso su traje de neón
y yo me puse el mismo corazón de ayer,
remendao con promesas de ocasión
y un “te quiero” que no supe sostener.
Los bares abren como viejas heridas,
sirven copas con sabor a despedida,
y en la esquina donde muere el callejón
baila un sueño con tacones de cartón.
Yo fui rey sin trono ni bandera,
un artista del fracaso con estilo,
tú, la reina de una primavera
que duró lo que un mechero en el bolsillo.
Ay, mi vida, qué ruina tan bonita,
qué manera de perder con dignidad.
Somos dos poemas sin cita,
dos disparos al aire en la ciudad.
Ay, mi vida, qué ironía tan divina,
nos quisimos como se quiere al mar,
sabiendo que la marea asesina
siempre vuelve pa’ volverte a ahogar.
El metro pasa como un pensamiento
que no se atreve nunca a regresar,
y tu sombra fuma en mi apartamento
como si aún me quisiera acompañar.
Las farolas nos miraban de reojo
cuando huíamos del mundo en un portal,
tú pintándome futuros en los ojos,
yo vendiéndote un presente irregular.
Éramos cine en blanco y negro,
besos largos bajo lluvia artificial,
protagonistas de un guion incompleto
que olvidaron ensayar el final.
Ay, mi vida, qué ruina tan bonita,
qué manera de perder con dignidad.
Somos dos poemas sin cita,
dos disparos al aire en la ciudad.
Ay, mi vida, qué ironía tan divina,
nos quisimos como se quiere al mar,
sabiendo que la marea asesina
siempre vuelve pa’ volverte a ahogar.
Y ahora bailo con la luna en los tejados,
le cuento que te fuiste sin hacer ruido,
que los héroes también van despeinados
y los cobardes presumen de valientes en el olvido.
Brillantes perdedores de madrugada,
con la chaqueta llena de estrellas prestadas,
brindamos por todo lo que no fue
y por lo poco que nos queda en la piel.
Porque amar fue un acto temerario,
un salto mortal sin red ni testigos,
tú buscando un milagro necesario,
yo aprendiendo a vivir conmigo.
Las guitarras lloran en la acera
como viejos actores sin papel,
y en cada esquina alguien espera
que le salve un amor de alquiler.
Yo te escribo en servilletas rotas
que el camarero nunca va a guardar,
versos torpes, medias derrotas
que me enseñaron a respirar.
Y aunque a veces me vista de arrogancia
y le sonría al mundo con desdén,
sé que guardo en la distancia
lo que fuimos y lo que no pudo ser.
Ay, mi vida, qué ruina tan bonita,
qué manera de perder con dignidad.
Fuimos fuego, fuimos dinamita,
fuimos humo en la inmensidad.
Ay, mi vida, qué ironía tan divina,
nos quisimos sin saber durar,
como dos locos que caminan
sobre el filo dulce de la ciudad.
Y si un día me encuentras en la noche,
con ojeras de tanto recordar,
no me salves, no me reproches,
déjame perder…
pero perder con arte en esta ciudad.
#rafaelcortes #NuevaMusica #YaDisponible #FlamencoModerno #Flamenco #MusicaOriginal #Cantautor #MusicaIndependiente #CineSonoro #AuttaskMedia
Информация по комментариям в разработке