Amaestramiento
Un amaestramiento es un sistema integrado de cierre en el cual cada cilindro tiene su llave propia y además existe una llave "maestra" que abre todos los cilindros.
Indicado para hoteles, colegios, compañías de electricidad, agua, gas, etc. Los conserjes, encargados, serenos, medidores de consumos, entre otros van con una sola llave en lugar de tener que llevar una llave de cada puerta.
El amaestramiento o igualamiento se puede hacer de dos formas, utilizando las abrazaderas de montaje o bien, utilizando los cilindros para el rotor.
En el caso de cilindros ovales o redondos, el desmontaje se realiza quitando los dos tornillos que sujetan cada leva.
Se introducen los cilindros de rotor, para que no se escapen los contrapernos y se procede de la misma forma que en los cilindros europerfil.
Se termina el amaestramiento volviendo a atornillar las levas.
La mayoría de las ocasiones en que se llama a un cerrajero es porque una puerta se cierra olvidando la llave en el interior o dejándola puesta en el cilindro por el lado de adentro de la puerta.
En estos casos, por regla general, no hay que romper el cilindro, la puerta sólo está cerrada con el resbalón.
Como ya sabe, si una puerta está abierta, el resbalón simplemente se puede empujar con el dedo pero al estar cerrada tendrá que utilizar una herramienta de tipo bypass (con este nombre puede buscarlas en internet). Este tipo de herramientas se encargan de hacer retroceder el resbalón para liberar la puerta y poder abrirla.
Se puede introducir por la parte de arriba o por la de abajo de la puerta, siempre con el lado inclinado hacia el resbalón.
Se recomienda desde la parte de abajo porque, como ya he mencionado, empujando la puerta con el pie se crea una separación más grande entre la puerta y el marco lo cual facilita la entrada de la lámina.
Hay que tener cuidado de no pasarse del resbalón, pues no se podrá volver atrás si el lado recto choca contra el resbalón. Habrá que sacar la lámina y volverla a introducir.
El acero templado, que tienen las láminas deslizadoras posee una gran flexibilidad para adaptarse a cada situación. Además, las láminas han sido diseñadas con bordes redondeados para no rayar la puerta ni crear desperfectos que tengan que ser reparados posteriormente.
Las láminas deslizadoras, como se ha mencionado, son muy flexibles pero igualmente muy fuertes y casi indestructibles. El grosor es de solamente 0,8 mm. Se fabrican en varias medidas de entrada: 15, 20, 25, 30 y 35 mm. Las más usadas son las tres primeras.
Si la puerta posee una goma aislante o burlete, se recomienda el uso de aceite para lubricar la lámina.
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