Mazda ha optado en el nuevo CX-5 por una evolución coherente, centrada en mejorar lo que ya funcionaba. El resultado es un SUV más maduro, más refinado y, sobre todo, más completo en su uso real.
Diseño: continuidad con más presencia
El lenguaje Kodo sigue siendo la base. El CX-5 gana presencia sin perder elegancia, algo que no es fácil en un segmento tan saturado.
El frontal es ahora más alto y robusto, con una parrilla más marcada y una firma lumínica más afilada. En la parte trasera, el cambio más visible es la desaparición del logo tradicional en favor de una tipografía “MAZDA” más contemporánea.
Interior: más espacio y mejor resuelto
Si hay un salto claro en este CX-5 está en el interior. Mazda ha trabajado sobre el concepto japonés de “Ma”, que pone el foco en el equilibrio del espacio y en la sensación de calma.
El aumento de la distancia entre ejes se traduce directamente en más espacio para los pasajeros traseros, con mejoras tangibles en piernas y cabeza. También se ha facilitado el acceso con puertas más amplias, algo que en el día a día —y especialmente en uso familiar— se agradece mucho.
El maletero crece hasta los 583 litros, y supera los 2.000 litros con los asientos abatidos. Es un salto importante que refuerza su carácter práctico.
En materiales y acabados, Mazda sigue en su línea. No busca impresionar con artificios, sino con calidad percibida y durabilidad. Desde tapicerías textiles hasta cuero genuino en los acabados más altos, todo transmite solidez y cuidado por el detalle.
Tecnología: ahora sí, al nivel que se esperaba
Estrena una nueva arquitectura electrónica que mejora la velocidad de procesamiento, la conectividad y la capacidad de actualización. La pantalla central, que puede llegar a las 15,6 pulgadas, se convierte en el núcleo del sistema. La interfaz es más intuitiva, más rápida y más cercana a lo que ya usamos en nuestro día a día.
El salto clave es la integración de Google. No como añadido, sino como parte central del sistema. Google Maps, asistente por voz y acceso a aplicaciones convierten al coche en una extensión natural del ecosistema digital del usuario.
A esto se suma un cuadro digital bien resuelto, head-up display y un sistema de sonido que, en las versiones superiores, apuesta por BOSE. En conjunto, el CX-5 deja de ir un paso por detrás y se sitúa claramente en la conversación actual.
Mecánica: una apuesta coherente, no radical
El CX-5 recurre a un motor gasolina de 2,5 litros e-Skyactiv G con 141 CV, apoyado por un sistema de hibridación ligera de 24V. Es una configuración que busca equilibrio: suficiente rendimiento para el uso diario, con un consumo contenido y etiqueta ECO.
Las cifras son claras: en torno a 7,0 l/100 km en tracción delantera y de 7,5 l/100 km en versiones AWD. No son datos de récord, pero sí realistas y coherentes con el planteamiento del coche.
Más interesante es cómo se comporta. El aumento de cilindrada mejora la entrega de par a bajo y medio régimen, haciendo la conducción más fluida y menos exigente. La respuesta del motor es lineal, sin artificios, algo cada vez menos habitual.
La transmisión automática de seis velocidades ha sido recalibrada para ofrecer transiciones más suaves, y el conjunto se beneficia de un sistema de desactivación de cilindros que ayuda a reducir consumos en condiciones de baja carga.
Conducción: más refinamiento, misma filosofía
El CX-5 sigue apostando por esa conexión entre coche y conductor que Mazda define como “Jinba Ittai”. Pero ahora lo hace con un enfoque más confortable.
La suspensión ha sido revisada, con ajustes orientados a mejorar la absorción de irregularidades sin perder estabilidad. La dirección es más precisa y el aislamiento acústico ha mejorado de forma notable.
No es un SUV deportivo, ni lo pretende. Pero sí ofrece una conducción natural, predecible y muy agradable en el uso diario.
Además, mantiene capacidades prácticas interesantes, como la posibilidad de montar tracción total o remolcar hasta 2.000 kg.
Seguridad: tecnología útil, no intrusiva
El CX-5 incorpora un paquete completo de sistemas de asistencia a la conducción, con cinco estrellas Euro NCAP como respaldo.
Más allá de la lista de sistemas, lo relevante es cómo funcionan: con discreción y eficacia. Desde la frenada automática hasta los asistentes de tráfico o el monitor 360º, todo está pensado para ayudar sin interferir en exceso en la conducción.
Precio y posicionamiento
Mazda no ha detallado cifras concretas en este documento, pero sí deja clara su estrategia: ofrecer una relación calidad-precio competitiva con un alto nivel de equipamiento desde las versiones de acceso.
La gama se estructura en cuatro acabados —Prime-Line, Centre-Line, Exclusive-Line y Homura— que permiten escalar en confort, tecnología y refinamiento sin perder coherencia. Ya disponible desde 35.200 euros sin descuentos. @Mazda_Espana #MazdaCX5 #Mazda #SUV #Coches #Motor #PruebaDeCoche #CarReview #MazdaEspaña #HibridoLigero #SUV2026
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