El pueblo de Caudilla en la provincia de Toledo, un lugar que pese a estar abandonado en gran parte, no presenta un aspecto tan destruido como la mayoría de enclaves similares. Su calle no muy maltrecha, con algunas casas que han sido reformadas por descendientes de los antiguos habitantes, no nos hacen tener la sensación de encontrarnos en un lugar deshabitado, y bien raro es el día que no hay alguien andando o visitando el pueblo o gente cultivando los campos circundantes.
Caudilla junto con el pueblo de Val de Santo Domingo conforman el municipio de Santo Domingo-Caudilla.
Hay datos de que en 1847 la población de Caudilla ascendía a 188 habitantes (repartidos en “36 casas malas”) , muchos de los cuales descansarán hoy día en el cementerio que hay al otro lado de la carretera.
Tenían buenas fincas de cultivo dedicadas principalmente al trigo, cebada y a viñedos, en época de mucho trabajo en la vendimia venían bastantes vecinos de Santo Domingo a trabajar a jornal.
La ganadería estaba conformada principalmente por la oveja y no faltaban tampoco buena cantidad de mulas para las labores del campo.
Celebraban sus fiestas patronales el 16 de abril, en honor al Cristo de Caudilla. Después de la guerra civil ya no se celebró baile alguno el día de la fiesta, que quedó reducida a una misa y una procesión.
El castillo de Caudilla, también conocido como castillo de Rivadeneyra fue construido en el siglo XV (1449-1450) por Hernando de Rivadeneira, mariscal de Castilla. En los revueltos tiempos de Juan II permaneció fiel al rey, enfrentándose a las huestes de Don Álvaro de Luna. De este castillo partió Enrique IV con cien caballeros para someter a la ciudad de Toledo, que era partidaria del infante Don Alfonso.
El castillo de Caudilla es un pequeño castillo palaciego, no militar, del último período feudal. Su planta tenía forma rectangular y contaba con un foso.
La torre del homenaje tenía tres plantas con ventanas en los dos pisos centrales y el escudo de los Ribadeneira (cruz con cinco conchas sobre ondas), hoy irreconocible, en la última de ellas. También tenía matacanes y sus esquinas eran redondas y contaban con garitones.
Los muros de la construcción son de piedra, el material más usado en estas construcciones, gracias a su dureza y abundancia.
La iglesia Nuestra Señora de los Reyes, data de los siglos XIV-XVII y contenía los enterramientos de bulto de Fernando de Ribadeneyra (primer fundador de esta casa) y su mujer, se encuentra en un vergonzoso estado de abandono tras ser suspendida de culto hace unos 30 años. Está sin puertas, llena de residuos y deterioros, y las pinturas murales de las capillas laterales se están deteriorando progresivamente. El techo y la torre todavía aguantan, mientras la estructura resista la humedad.
Iglesia de planta rectangular, de una sola nave, cubierta por falso techo plano. En el lado sur se abre una capilla con bóveda vaída y bajo coro, así como una dependencia y escalera a la torre. La fábrica es de mampostería, con restos de enfoscado. La torre es de planta cuadrada y tiene tres cuerpos, el superior de ladrillo. A la iglesia se accede mediante un atrio situado en el lado sur.
Imágenes aéreas tomadas con DJI Mavic Pro, cumpliendo la normativa vigente.
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