Esta es una propuesta de gran calidad dentro del Doom Metal Colombiano, con una carrera de aproximadamente 10 años (por lo que se), si contamos su concepción bajo otro nombre, ahora establecida como una banda importante en la escena local, abanderada en combinaciones melódicas y profundas que parten de una base fuerte de Doom/Death metal con ciertos guiños y referencias sutiles al metal gótico.
Guiados por un juego de voces totalmente contrastado entre guturales bajas y cantos limpios, construyen un fondo poderoso para sus melodías las cuales no solo parten de las cuerdas, siempre precisas, si no también desde teclados que aportan toques épicos, sombríos, místicos y/o fantásticos de acuerdo con el pasaje o con la intención general de la canción.
Ya en una pasada ocasión intenté llegar muy temprano a verlos en la media torta, pues quería tener la experiencia en vivo después de un primer acercamiento a ellos a través del primer volumen del compilado “In Colombia… Sometimes Doom is Better” pero culpa de una eterna búsqueda de parqueadero por la cantidad de eventos culturales simultáneos en la zona, lamentablemente me los perdí ese día. No obstante, fue doble la oportunidad de verlos en espacios más privados…
El primero fue el del presente registro en La Grange y el segundo en Jersey con un cartel de puro Doom Bogotano. Para el primer encuentro, respeté mucho lo que ví, una propuesta con un gran acople musical y elementos inusuales en su composición, enriquecida por elementos técnicos y juegos de armonías con ánimos diferentes pero siempre inclementes, aquí el volumen de la voz limpia fue lo único a mejorar pues fue increíblemente alto (afortunadamente favorece la captura del celular, la captura quedó excelente ¿no?) pero en lo presencial aunque se le comentó al staff de sonido, no lo mitigaron y eso atropelló poco la experiencia de la audiencia al ser un elemento francamente ensordecedor por la alta ganancia (aun con tapaoidos) que tapaba los demás elementos cuando aparecía, más allá de eso, fue de resto pura perfección, francamente quedé sorprendido con el acople y la experiencia de la banda. Para el segundo Round en “Cuadra Picha” el sonido fue de 10 y se les noto muy cómodos, lo que no es de extrañar pues hoy por hoy el lugar es de lo más destacado en sus elementos técnicos y equipos sonoros, lo que hace que para el musico sea una experiencia formidable, ese día no grabé pero me gustó aún más la banda, ya que fue una apertura de altísimo nivel instrumental, conceptual y contemplativo para los respetados que le madrugamos al Doom.
Desde lo lirico tanto en vivo como en su tremendo álbum homónimo de 2023 (que por cierto recomiendo bastante) he podido ver como las posturas son en cierto modo pesimistas (estoy de acuerdo en su realismo), negativas, dolorosas, oníricas, tensionantes o desesperanzadas y creo que la banda en vivo logra recrear estos paisajes en su música, más sentí que en los momentos para hablar entre canciones el ánimo se tornaba en lo opuesto, con un tinte animoso al interactuar con la audiencia que en mí desconectaba la credibilidad. Quizá es valido que el arte debe ser independiente en la obra, pero me parece que mantener verosímil el mismo aire sombrío en ambos momentos aportaría aun más para que los asistentes recuerden la presentación como un hito en la posterioridad.
Aquí una banda para prestar total atención, para perderse en viajes de otras realidades y para escapar a los posibles yugos diarios en contemplación profunda y reflexiva.
Mandos Bauglir
Alguien más…
Las Estancias de Mandos
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