Mucha información auditiva había llegado hasta nosotros, en el tiempo, sobre la localidad de Berrocal; no la conocíamos. Una mañana, antes de amanecer, nos dijimos: ¡ahora!. Había llegado el momento de descubrir toda la maravilla que encierra Berrocal y así poder mostrarla a vosotros.
Al llegar, con un incipiente sol, pero rabioso de vida, se nos vino a la mente el gran Claude Monet y su “Impresión, sol naciente”.
La primera impresión fue que lo que se abría ante nuestros ojos no distaba en nada de los pueblos serranos de Huelva, en cuanto a fisonomía, tamaño, paisaje y aroma. Se aprecia un casco urbano con el sabor característico de los típicos pueblos andaluces, con calles empinadas y empedradas y casas encaladas.
Geográficamente está situado Berrocal a caballo entre dos comarcas naturales, El Condado y la Cuenca Minera, en el extremo más oriental del Andévalo, y en la margen izquierda del Río Tinto, entre las sierras de Alabarderos, Sierra de En Medio y Sierra de la Picota.
Desde el cabezo de la Picota se pueden obtener impresionantes vistas del pueblo y de casi toda la comarca; desde el paraje conocido como los Riscos Altos se puede disfrutar de las vistas del Río Tinto discurriendo, encajonado, entre montañas. Todo esto ratifica que el paisaje de Berrocal es impresionante, con una vegetación formada principalmente por el bosque mediterráneo de alcornoques, encinas y quejigos, además de una abundante vegetación arbustiva formada por madroños, jaras, romeros o brezos. Las plantaciones de eucaliptos han hecho cambiar en alguna medida el paisaje pretérito. Por las condiciones climáticas de Berrocal, predominan los alcornocales, que tanto han contribuido en la economía del municipio con sus cortezas (corcho). Prácticamente todo lo que se observa desde el pueblo es naturaleza. Todo el término municipal de Berrocal está incluido dentro de la zona declarada por la Junta de Andalucía como Paisaje Protegido del Río Tinto.
En 2004, 12.636 hectáreas del término municipal de Berrocal ardieron sin compasión. Los planes de reforestación de la Junta de Andalucía tratan de restaurar el monte mediterráneo original.
Ciervos y jabalíes, que abundan en tanta boscosidad, contribuyen en la economía de los 329 berrocaleños, por la magnitud de su caza. El corcho, la miel y la ganadería, principalmente del cerdo ibérico, sujetan su economía, una vez finalizado el sector minero.
Una palabra del castellano da nombre a la localidad, ya que Berrocal es un lugar poblado de “berruecos” o riscos, mojones de granito.
Mucha historia atesora Berrocal. Sus orígenes se remontan, ligados siempre a la explotación de los minerales, hace 5.000 años, prueba de ello son los abundantes restos dolménicos, entre los que sobresale la Tumba del Moro.
En la época de la Roma Imperial debió existir ya un gran núcleo de población que los romanos llamaron Loelia.
El origen exacto de Berrocal no ha llegado a saberse, sin embargo se cree que surgió como consecuencia de un paisaje de diligencia para caballerizas, ya que junto al pueblo pasa un carril romano desde el Río Tinto al Guadalquivir.
Parece ser que una familia leonesa, en tiempos de la repoblación, pobló el lugar en torno a 1348. Fue sucesivamente creciendo hasta formar una aldea. El 25 de agosto de 1658 consiguió su emancipación municipal por privilegio del Austria Felipe IV, tras haber desaparecido totalmente la ciudad de Tejada, a la cual perteneció.
La semilla sembrada por el clero tridentino germinó en dualidades, que en algunos momentos de la historia han envenenado al pueblo. Hoy el pique es sano; la fraternidad, la tolerancia y las buenas maneras se van imponiendo. Estamos hablando de las Hermandades de la Cruz de Arriba y la de la Cruz de Abajo, cada una representando a cada mitad del pueblo en la celebración de las Fiestas de la Santa Cruz (Cruces de Mayo), que tienen lugar el primer fin de semana de mayo. Se trata de una fiesta que hunde sus raíces en el tiempo y en las tradiciones ligadas a la tierra y a la naturaleza, mezclando elementos paganos y religiosos. Constituye el principal atractivo turístico y cultural de Berrocal.
De su patrimonio arquitectónico podemos destacar la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, de 1646, de estilo renacentista-manierista, de planta de cruz griega con nave central y dos laterales; su Ayuntamiento, de finales del siglo XIX; las dos ermitas neogóticas, erigidas a principios del siglo XX en honor de la Santa Cruz; y sus cercados, que datan del siglo XIV, de comienzos de su repoblación.
Nuestro amigo Gonzalo tiene un recuerdo especial de Berrocal y ahora comprendemos un poco mejor algunos de sus motivos. Además de lo expuesto aquí, no podemos olvidarnos de su gente, simpatía y cordialidad por doquier.
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