FELIZ CUMPLEAÑOS, MADIBA
(Un texto sobre Mandela)
Hoy hace ciento cuatro años, naciste. Dejaste este mundo de hombres y te convertiste en mito. Irónico que al transformarte en símbolo, te despojamos del mensaje más grande que tienes para darnos:
Que cualquiera de nosotros puede convertirse en tí, navegar contigo. Mantenerse a tu lado, en ese pequeño club selecto de personas buenas. Garantes frente a lo divino, de que todavía no es tiempo. Que se nos dé un poco más, que podemos cambiar. Ser mejores de lo que de manera invariable hemos demostrado.
Que podemos un día así, sólo dejar de asesinarnos. De estar divididos entre diferencias baladíes de color, ideologías, protuberancias y hendiduras corporales, nacionalidades o hasta gustos musicales.
Así como ese hombre justo, rogó la no destrucción de aquellas dos ciudades. Donde los humanos hacían cosas de humanos. Pocos como tú, tienen la estatura para pedir paciencia para todos nosotros; que persistimos en verte como idea y no como persona falible, igual a nosotros. En esa creencia irracional de que se requiere grandeza para transformar.
Ignorando a voluntad que tú, convertiste pequeñez, fragilidad y humildad en poder de cambio. Con la herramienta más grande de todas:
EL PERDÓN.
Venciste, porque perdonaste.
Pequeño y selecto ese club, porque no queremos entrar en él. Porque perdonar no está de moda. Es más fácil insultar, confrontar, prevalecer a costa de mi interlocutor, a sabiendas de que es mi hermano.
Dividir, segmentar, denostar.
Vociferar para tener razón, en lugar de callar para encontrar verdad. Queremos cambiar como tú, modificar al mundo como tú, pero seguir siendo los mismos.
Te fuiste, nos las hemos tenido que arreglar sin tí.
Y LO HEMOS HECHO MUY MAL.
Madiba, es injusto pedirte esto. Pero donde estés, aboga por esta raza. Diles que no te equivocaste, podemos ser mejores. Podemos entender.
Este es un momento oscuro, pero un momento al fin. Estamos extraviados porque dentro de poco vamos a encontrarnos, puedo intuirlo, sentirlo con certeza. Casi nos damos cuenta de lo que tú, y otros antes de tí dijeron: Que todo está dentro de nosotros.
Aún no es tarde, podemos escucharte, escucharlos; aunque el ruido mundanal se esfuerce en opacar sus voces.
Tuviste un "alma inconquistable", fuiste “Capitán de tu alma". Dejaste esa habitación, donde estuviste media vida. Listo para perdonar a quienes te pusieron ahí. Porque siempre fuiste libre, y sólo los que se liberan del miedo pueden perdonarse.
Y perdonarnos.
Feliz cumpleaños.
Shayd Santillán.
Информация по комментариям в разработке