La ruta sigue con alguna variación el trazado de la Senda 28 de Madrid.
Salgo del Km. 47,5 de la M-600, donde hay sitio para dejar el coche y evitar cruzar la carretera.
Voy por una pista de tierra , que sigue el arroyo de la Mina, que en este momento no lleva agua, hasta llegar a la Dehesa de Mari Martín , por cuyo limite sigue el camino hasta llegar a Fuente Juncal, que no sé si es un paraje o una fuente. Todo la ruta está señalizada con unos bonitos mojones de granito, que indican la situación y el camino por donde vas.
Continuo el camino con el arroyo de la Fuente Juncal a mi derecha, hasta que me desvío a la izquierda para llegar al río Guadarrama y al puente de Hierro. En este paraje, me encuentro con indicaciones del Camino Real de Guadalupe,
Llego al puente de Hierro y después de recorrerlo, vuelvo sobre mis pasos, porque antes del puente hay una senda a la izquierda que desciende hasta la ribera del Guadarrama. Siempre con el río a mi derecha y entre chopos y sauces.
Voy en paralelo al camino de la Zarzuela donde parece que se encontraban varios asentamientos romanos.
Llego al camino de Navalcarnero al Vado de Sacedón, donde comienza la vuelta, que bordea el magnífico paraje de la Dehesa de Sacedón. Antes de llegar a la carretera, me desvío a la izquierda para evitar cruzar la M-600 y llegar al inicio.
Es una ruta muy adecuada para el invierno, por caminos o pistas muy cómodos para hacer senderismo, paisajes como la ribera del río Guadarrama o las Dehesas de Mari Martín y Sacedón y con elementos de interés históricos de muy diversas épocas como:
El puente de hierro del río Guadarrama. Se construye en 1.890 este magnífico viaducto de hierro de 120 metros de longitud., para que cruce el río el ferrocarril de vía estrecha de Madrid a Villa del Prado atravesara el río Guadarrama
El camino real de Guadalupe, un camino histórico que comenzando en Madrid terminaba en el Monasterio de Guadalupe. Forma parte de uno de los 12 Caminos que conforman la peregrinación al Monasterio de Guadalupe, utilizado fundamentalmente por los reyes y la Corte de Madrid y Toledo al objeto de rendirle devoción a la Virgen Negra de Guadalupe.
El camino de la Zarzuela y sus asentamientos romanos.
La Dehesa de Mari Martín cuya historia va íntimamente ligada a la historia de Navalcarnero.
El Concejo local y el Cabildo segoviano afirmarán muchas veces ante la Corona que la puebla de Navalcarnero era imposible sin la posesión de la dehesa. Por ello, la Villa Real luchará hasta lo imposible para mantenerla bajo la jurisdicción de sus alcaldes. Igualmente Navalcarnero batallará contra Segovia cuando ésta pretenda reducirla a pasto común con objeto de rebajar la tensión con los señores comarcanos, los cuales pleiteaban ante la Justicia Real para sustraer la dehesa a Navalcarnero.
Esta continuada batalla jurídica mantenida contra los señores comarcanos tenía también otras manifestaciones de carácter más cotidiano, como era la defensa de sus límites contra los que pretendían invadirla para cortar leña y hacer otros aprovechamientos prohibidos. Para todas las villas cercanas era una tentación entrar con sus ganados a pastar en ella o a cortar leña en sus espesos encinares (50.000 encinas quedaban todavía en 1886) y los guardas puestos por el Concejo habían de emplearse a fondo para impedirlo. Se podría decir que cada rincón de la dehesa tiene su anécdota.
Desde que en 1501 la ciudad de Segovia la amojonó para aprovechamiento privativo de Navalcarnero y nombró el primer guarda que la defendiera, un rosario continuo de apresamientos se suceden en cadena.
En 1519 la escasez de madera en Móstoles (jurisdicción de la Mitra toledana) era un mal endémico. Ya se habían enfrentado algunos mostoleños a los guardas de Segovia en otras ocasiones. Pero en el momento que narramos se juntaron gran número de ellos, con muchas mulas y carreteras, para entrar en la dehesa de Mari Martín a cortar leña. Pretendiendo evitar ser prendidos por los guardas, además de formar numeroso grupo, iban ” a mano armada” , bien provistos de armas ofensivas y defensivas. Los guardas los detectaron, pero como nada podían hacer contra tanta gente armada corrieron a Navalcarnero para denunciar el hecho. Se tocó la campana de la iglesia a rebato y se reunió un gran gentío.
Salieron los navalcarnereños “con armas, lanças e ballestas e espadas” y fueron al encuentro de los mostoleños. Se enfrentaron unos contra otros y hubo “muy gran ruydo “. Total, que los de Navalcarnero “descalabraron” a varios vecinos de Móstoles y a la inversa. Pero el enfrentamiento se inclinó en esta ocasión a favor de los navalcarnereños. Apresaron éstos a muchos vecinos de Móstoles, que trajeron presos a Navalcarnero, y les tomaron muchos “capotes e azadones e achas e otras armas que traían”. El resto huyeron como pudieron.
Ruta en Wikiloc
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