Acompañada de la Orquesta Crazy Boys, en 1936 la genial Estrellita Castro (1908-1983) grabó para el sello Odeón un nuevo disco que incluyó dos de sus canciones más populares en aquella época. Se trataba de la bellísima zambra de Sixto Cantabrana, Joaquín de la Oliva y Juan Mostazo “María Salomé” • Видео y el tanguillo de Cantabrana, Ramón Perelló y Mostazo “Vamos pa Cai”. Ambas volvería a interpretarlas años después en “Mariquilla Terremoto” (Benito Perojo, 1938), una de las tres películas que rodó en los estudios UFA de Berlín durante la Guerra Civil Española.
El filme, que se estrenaría en España el 9 de octubre de 1939, era una adaptación de la obra de teatro homónima de los Hermanos Álvarez Quintero. La función había sido estrenada el 22 de febrero de 1930 en el Teatro de la Infanta Beatriz con la gran actriz Catalina Bárcena (1888-1978) en el papel protagonista. La pieza estaba inspirada en la vida de la tonadillera y bailaora Amalia Molina (1881-1956). Completaron el reparto de la película los actores Antonio Vico, Ricardo Merino, Rafaela Satorrés. Pablo Hidalgo, Elisa Acebal, Vicente Solar, Nicolás Perchicot, José Prada y Pedro Fernández Cuenca. La música corrió a cargo de Werner Eisbrenner y las canciones fueron compuestas por Juan Mostazo. Además de las citadas, destacaron entre ellas el pasodoble de Antonio García Padilla y Mostazo “Sentimiento”, que la sevillana grabó acompañada por la Lander Orchester de Berlín bajo la dirección de Walter Sieber.
En 1963 Estrella registraría una nueva versión de “Vamos pa Cai” para el sello Belter • Estrellita Castro - Vámonos pa´ Cai.
«El compadre Manuel Tablones
con la Quica, su prima hermana,
a vender bocas y camarones
en un barco se fue a La Habana.
Los negritos no chanelaban
lo que el probe Manuel vendía
y el gitano los días pasaba
sin oír esta boca es mía.
Y al mirarse una mañana,
muy malito y sin parné,
a Quica, su prima hermana,
así le dijo el calé:
Vámonos pa’ Cai,
primita hermana,
vámonos pa’ Cai
porque aquí en La Habana
paladar no hay.
Ay, ay… ¡vámonos pa’ Cai!
Como estaban esmayaítos
y personas buenas aún hay,
consiguieron que en un barquito
los mandaran con rumbo a Cai.
Y la Quica cuando embarcaba
de repente se volvió loca,
porque vio que se le acercaba
un negrito pidiendo bocas.
El Tablones, de palabra,
con el negro se enreó,
y entonces dijo la Quica:
¡Ay, Manuel, que se va el vapor!
Vámonos pa’ Cai,
primita hermana,
vámonos pa’ Cai
porque aquí en La Habana
paladar no hay.
Ay, ay… ¡vámonos pa’ Cai!
Porque aquí en La Habana
paladar no hay.
Ay, ay… ¡vámonos pa’ Cai!»
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