En colaboración con Onda Cero, en el programa Más de Uno Madrid, con Pepa Gea, los viernes, a partir de las 13:15, proponemos paseos, visitas y rutas por la Sierra Norte de Madrid, que es el espacio más natural y auténtico de nuestra Comunidad. Para los que no nos situéis, estamos en el triángulo norte de nuestra región, a ambos lados de la A-1.
Hay lugares que no se visitan, se sienten. Madarcos es uno de ellos. Situado en el corazón del Valle Medio del Lozoya y formando parte de la exclusiva Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, Madarcos ostenta el título de ser el pueblo con menos habitantes de Madrid (con 69), y es un ejemplo vivo de que la escala humana y el cuidado por el detalle pueden convertir a un pequeño núcleo rural en un destino de referencia.
Como bien dice su alcaldesa, Eva Gallego, quien lidera con valentía y pasión el destino de este pueblo, "Madarcos es una pausa, no una prisa". Aquí, el silencio es una banda sonora propia, y cada rincón cuenta una historia de arraigo. Desde su parada de autobús de piedra, que alberga una biblioteca libre y la mágica casita del Ratoncito Pérez, hasta sus fachadas decoradas con el proyecto de street art Paredes que hablan, el pueblo invita a un paseo emocional que conecta el pasado de sus mayores con el futuro de sus proyectos de vanguardia.
Madarcos es también un destino de naturaleza privilegiada, bañado por el río Madarquillos, donde su bosque de ribera sirve de refugio a nutrias y una biodiversidad sorprendente. Para descubrir este entorno, os proponemos dos rutas que resumen la esencia de este municipio de la Sierra Norte de Madrid: el aprovechamiento histórico del agua y el pulso de sus antiguos molinos.
El Camino del Reloj de Vez nos traslada a una época donde el agua se repartía "por veces", un sistema tradicional de turnos que marcaba el ritmo de la vida agrícola. Es una ruta emocional que permite entender la arquitectura del paisaje y el respeto por los recursos compartidos.
Y la Senda de los Molinos sigue el curso del agua para descubrir los restos de la industria preindustrial del pueblo. Es aquí donde encontramos el antiguo Molino de la Tía Fausta, que, gracias al empeño de nuevos pobladores, busca recuperar su esplendor, a pesar de los retos administrativos y de conservación que supone estar en un entorno tan protegido.
Además, no puedes marcharte de Madarcos sin pasar por La Fragua, el bar y centro neurálgico donde podrás adquirir el famoso álbum de cromos de los vecinos del pueblo. Es la forma definitiva de integración: llevarte en el bolsillo las caras de quienes mantienen viva esta comunidad. Y también tienes que conocer iniciativas como el Ahumadero de Madarcos, que ofrecen salmón, bacalao y otros productos que ahúman aprovechando el aire puro de la sierra y la madera de haya. Además, la Escuela de Hostelería no solo forma a futuros profesionales, y hace cursos para grupos y particulares, sino que cumple una función social llevando menús diarios a los mayores de la comarca.
Más info en https://www.SierraNorte.com/ondacero
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