Jesús mío, me fundo en tu Divina Voluntad y entro en este acto supremo de tu Pasión en el que te extiendes sobre la cruz para sellar la redención de las almas. En ese acto de amor infinito imprimo mi “te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco” por todas las generaciones humanas.
Jesús mío, entro en tu Santísima Cabeza coronada de espinas y en cada espina imprimo mi correspondencia por todos los pecados de pensamiento, por todas las soberbias humanas y por todas las inteligencias que se han levantado contra tu verdad.
En cada gota de sangre que corre de tu cabeza hago correr mi “te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco” por todas las mentes creadas para que vuelvan a la luz de tu verdad.
Jesús mío, entro en el momento en que tus manos son clavadas a la cruz y en cada golpe de martillo imprimo mi correspondencia por todas las obras malas de las criaturas.
En cada gota de sangre que derraman tus manos hago correr mi amor por todas las acciones humanas para que se conviertan en actos de amor en tu Divina Voluntad.
Jesús mío, entro en tu mano izquierda traspasada por el clavo y en ese dolor imprimo mi “te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco” por todas las ingratitudes humanas.
Jesús mío, entro en el momento en que tus santísimos pies son clavados a la cruz y en cada dolor imprimo mi correspondencia por todos los pasos de la humanidad que se han alejado de Ti.
En cada gota de sangre que corre de tus pies imprimo mi “te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco” por todos los caminos equivocados de las criaturas para que vuelvan al camino del bien.
Jesús mío, entro en el momento en que eres elevado entre cielo y tierra y en ese acto de reconciliación imprimo mi correspondencia por toda la humanidad para que el cielo vuelva a unirse con la tierra.
Jesús mío, entro en tu oración al Padre y en cada palabra imprimo mi “te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco” por todas las generaciones humanas.
Jesús mío, entro en tus ojos llenos de lágrimas y en cada lágrima imprimo mi correspondencia por todas las almas endurecidas en el pecado.
En cada lágrima tuya hago correr mi amor por todas las almas para que encuentren la gracia de la conversión.
Jesús mío, entro en tu boca abrasada por la sed y en cada latido de tu corazón que grita “almas” imprimo mi “te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco” por todas las blasfemias, maldiciones y palabras que han ofendido a Dios.
Jesús mío, entro en tus brazos abiertos en la cruz y en ese abrazo universal imprimo mi correspondencia por todas las almas para que regresen a tu corazón.
Jesús mío, entro en tu Corazón traspasado por el amor y en cada latido imprimo mi “te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco” por todas las ingratitudes humanas.
Jesús mío, entro en tu sangre derramada sobre el Calvario y en cada gota imprimo mi correspondencia por todas las generaciones humanas para que ninguna alma se pierda.
Jesús mío, desde tu cruz pido que el Reino de tu Divina Voluntad venga a la tierra, que tu amor transforme los corazones, que tu sangre salve a todas las almas y que tu Fiat reine en todas las criaturas.
Jesús mío, me uno a tu sacrificio y quiero permanecer crucificada contigo en tu Divina Voluntad para repetir eternamente contigo:
Te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco por todos y por todo.
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